viernes, 9 de octubre de 2020

Teddy

Teddy y sus hermanos se acurrucaban para mantenerse calientes junto a su madre. La lluvia torrencial no se detenía y él soñaba con volver a jugar en el césped con sus hermanos. Teddy era el más pequeño de todos, cuando nació su mamá no esperaba que llegara a sobrevivir, pero poco a poco se fue adaptando a sus vida debajo del puente en el que vivía. Sus ojos tardaron más tiempo en abrir que los demás.


 Lo primero que vio fue el cielo azul de verano, las nubes, como sus hermanos corrían y jugaban. Cuando miró a su madre por primera vez sintió un calor en su pecho, no podía ser más feliz. 

Así pasó muchos días descubriendo el mundo que lo rodeaba, pero él no crecía, se mantenía casi tan pequeño como cuando nació.


Una tarde, mientras jugaba persiguiendo a un saltamontes, se alejó de su madre. Un trueno retumbó y unas nubes de tormenta oscurecieron el día. La fría lluvia cubrió todo el cuerpo de Teddy, él temblaba de frío y trataba de volver bajo el puente, los charcos de agua le hacían difícil avanzar, por un momento sintió que le faltaba el aire, se estaba inundando. Su madre tuvo que salir a buscarlo y llevarlo con sus hermanos. 


Desde entonces ya no salían a jugar, a su mamá le costaba encontrar comida y ya la leche empezaba a escasear, el cansancio de los pequeños y el frío los tenía casi en un transe.

Cuando las lluvias se alejaron, una tarde escucharon una voz, alguien estaba tratando de llamar su atención. Todos se escondieron detrás de su madre menos Teddy, quien observaba a la mujer que se acercaba con cuidado. Ella tomó a Teddy en sus manos, su rostro reflejaba bondad y él se sentía tranquilo con su presencia.


La chica los metió a todos en una caja, empezaron a chillar asustados, nunca se habían alejado del puente. Teddy solo podía ver el cielo azul, eso lo calmó un poco. Llegaron al auto y pudieron oler a mamá, hicieron un escándalo. La chica lo llevó a una clínica donde los examinaron. El doctor no dio un buen diagnóstico a la madre. Estaba enferma de un virus, lo mejor era que Teddy y sus hermanos se quedaran con Vanessa, mientras que su mamá fue hospitalizada.


Al principio Teddy no jugaba, no comía, y en las noches aullaba. Vanessa lo alimentaba y lo acariciaba, tratando de animarlo. Teddy se dormía cansado, en sus sueños él jugaba con sus hermanos, mientras mamá los miraba. Aquel verde pasto, el olor de la tierra, las ardillas, la leche, los besos de mamá. Incluso la lluvia, que lo obligaba a dormir tan cerca de su familia, todos esos recuerdos eran solo un sueño.


Un lenguetazo lo despertó, al abrir sus ojos era su madre, quien se había recuperado, no era un sueño. A veces extraña el viejo puente, perseguir saltamontes,pero dormir en cama con Vanessa y mamá no estaba nada mal.


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